Design Facts. Dale otra vuelta.

¿Te has asomado a la ventana esta mañana? Por si vives en un búnker y no has podido hacerlo en unos días, te lo advertimos aquí: el verano se ha terminado. Suena duro, pero es lo que toca. Seguro que a alguna le ha tocado estas semanas una de las tareas más engorrosas: pintar las paredes de casa.

Pintar se ha convertido en un proceso que antes no era tal. Mi madre, de hecho, no usa el verbo pintar, ella usa blanquear, ya imaginaréis por qué. Pero nosotros vamos a la tienda de pinturas, nos estudiamos diferentes cartas de color de varios fabricantes, pensamos en cada estancia y su luminosidad para usar el tono adecuado… Y, finalmente, incluso hay quien se lleva algunas latas pequeñas para hacer pruebas sobre su propia pared y saber exactamente cómo queda.

briefing dale otra vuelta la vie en mintDescarga nuestro fondo – PC / tablet

¿Veis como pintar es un proceso?

Pues imagina que empiezas a mover los muebles del salón, a taparlos con sus plásticos de rigor para no mancharlos, tapando también el suelo, el rodapié, el marco de las puertas… Vamos, que tu fin de semana tiene pinta de convertirse en una auténtica maravilla.

Después de todo esto, te dispones a cambiar de nuevo los muebles de sitio para pintar la pared de enfrente. Entonces, observas a tu pareja de pie en el centro del salón, mirando en todas direcciones con el ceño fruncido. Te dice: “A lo mejor quedaba mejor usando el verde en lugar del azul, ¿no?”.

Pues sí, a tu pareja le ha entrado el síndrome “dale otra vuelta”. ¿Y ahora qué?

Pues no desesperes, porque es un problema muy común. Muy fácil de prevenir antes de visitar la tienda de pintura y muy difícil de arreglar cuando ya has comprado la lata más grande que había y estás rulo en mano con toda la casa patas arriba. ¿Y cómo prevenirlo? Te preguntarás. Muy sencillo: hablando.

Cuando empezamos a trabajar en un proyecto nuevo, lo más importante siempre es lo mismo: hablar mucho con la persona que impulsa el proyecto. Bueno, no tanto hablar mucho como hablar bien. Ahí está la importancia del briefing (otro anglicismo que nos han colado porque suena mejor que cuestionario).

En nuestro concepto de diseño, el briefing es lo más parecido a las sagradas escrituras de un proyecto. El briefing va a misa y vuelve. El briefing se escribe con letras doradas, en grande, sobre papel hecho a mano, con pluma estilográfica Montblanc iluminándonos con un candil a la luz de la luna. No sé si me explico…

El síndrome “dale otra vuelta” aparece siempre que el cliente no se ha tomado en serio el briefing. Porque, créeme, currarte un briefing completo para intentar extraer toda la información posible de cara a un proyecto creativo y que te devuelvan un documento lleno de monosílabos, no es agradable. Por suerte, no nos ha pasado más que un par de veces.

Sé que, si nos lees, no será tu caso. Pero por favor, hablemos con propiedad y en profundidad antes de iniciar los proyectos y seguro que nos libramos del síndrome “dale otra vuelta”, uno de los #designfacts más extendidos en este mundo del diseño.

¿Y a ti? ¿Te han hecho replantearte el color del salón a medio pintar? Cuéntanos tu experiencia con el síndrome “dale una vuelta”, porque esta más extendido de lo que parece.

Nos vemos la próxima semana. Los posts de Octubre vendrán con una nueva temática, ¿cuál será?

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