Design facts. Ponme esa cerveza y, si me gusta, te la pago.

Qué nostalgia me ha entrado esta semana cuando he caído en la cuenta de que Julio ya está aquí… De repente, volvía a verme en el patio del colegio, jugando con mis amigos mientras nuestros padres entraban a recoger las notas. A la salida, sonrisas y lágrimas. Algún sofocón inesperado y ese amigo que tiene siempre la potra del suficiente caritativo que le hace pasar limpio cuando esperaba tener cuatro pendientes.

Los buenos siempre acababan en la piscina o con las bicicletas, y los malos, pues también. Su única penitencia era, pasado el mal trago del principio, apuntarse a algunas clases particulares o encomendarse a esos cuadernitos amarillos que inventó alguien apellidado Santillana que, otra cosa no sé, pero el verano lo odiaba seguro.

Yo, sin ser un hater del verano (que tampoco es que sea muy fan), te voy a plantear hoy un ejercicio práctico. Ya sé que es Julio, que hace calor y que es Jueves. Pero bueno, te voy a pedir un pequeño esfuerzo, con un enunciado de esos de toda la vida: Lee las siguientes frases y adivina cuál es la menos extraña.

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  • Ponme esa cervecita que tiene tan buena pinta. Si está buena, me pido otra y te la pago.
  • Voy a comer hoy en tu restaurante con mi pareja. Si lo haces bien, me traigo a mi familia en Navidad, que somos muchos y cobrarás entonces.
  • Déjame ese coche que lo pruebe un par de meses. Si me convence, me lo quedo.
  • Te voy a contratar seis meses como becario, para que te curtas bien y cojas experiencia. Así actualizas el currículum y te saldrá un curro, fijo.

No sé a quién se le ha ocurrido, en su sano juicio, pedir una caña, una cena, o un coche a modo de prueba. Son cosas materiales, y como tales hay que pagar por tenerlas ¿verdad? Nadie le exige a una marca de cerveza que saque unos cuantos miles de botellines al mercado de forma gratuita para comprobar que son aptas para el consumo. Tampoco se conocen casos de restaurantes que tengan que ofrecer menús gratuitos para que los comensales podamos confiar en ellos y saber si nos gusta su cocina. Con los coches ya me voy ahorrando el chiste…

Pero, ¡oh sorpresa! Resulta que una de las cosas de esa lista no es ni tan loca ni tan disparatada. Y es que el trabajo gratis está de moda. Es cool, suena casi casi hasta bien, moderno, y me atrevería a decir que es el design facts por antonomasia. Si existe algún diseñador o diseñadora que no haya escuchado eso de “dame un boceto y ya vemos si nos gusta” es que no es de este planeta.

¿Y qué puedes hacer ante este dilema, que debe ser tan antiguo como el ser humano?

Pues yo lo tengo claro: recordar que “en mi trabajo, mando yo”. Eso que diría aquel célebre y anónimo jornalero si estuviera sentado a mi lado en este momento. Tú y sólo tú debes decidir cuáles son tus criterios y métodos de trabajo. Ten claro que nadie va a venir a decirte qué debes hacer. El trabajo autónomo te da esa libertad, pero todo tiene un doble filo, cuidado con él.

Vamos a pensar en un ejemplo que te pueda ilustrar un poco mejor lo que pienso. El dueño de un restaurante recibe la visita de una empresa de 10 trabajadores que van a trabajar en su localidad durante un año y buscan un buen sitio para comer de menú cinco días a la semana. ¿Puede tener algún tipo de trato de favor con ese grupo de clientes potenciales? Obviamente, sí. Bajo mi punto de vista, debe tener ese trato especial. Es imaginable que un grupo tan numeroso y constante le da un impulso a su negocio. Por ello, debería tener la mano izquierda suficiente para gestionarlo adecuadamente.

Al principio es complicado valorar ese tipo de cuestiones. Pero, poco a poco, vas empezando a tener instinto para distinguir rápidamente entre quién está intentando tomarte el pelo (enséñale rápido la puerta), quién no sabe valorar tu trabajo (intenta explicarle por qué intentas vivir de él) y quién puede ofrecerte un buen trabajo y te valora como profesional. Básicamente, distinguir la oportunidad del caradurismo. ¡Aléjate de los jetas! Y, sobre todo (una vez más), valora tu trabajo como merece, que tus horas de sueño seguro que te cuesta.

Este mes os hemos llenado el monitor con esa cerveza fresquita que nos vamos a tomar este fin de semana. Con los pies en remojo, a poder ser.

Mientras llega el gran momento, os proponemos compartir una cervecita virtual. Cuéntanos cómo ves eso del trabajo-oportunidad y si tienes alguna experiencia (que seguro que sí) para bien o para mal.

Os esperamos la próxima semana con más y mejor. No nos faltéis, que desde la playa también se leen muy agustito los post.

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