El penúltimo humanista.

Quizás el atributo más importante que tenemos como especie sea, más allá del pensamiento y la razón, la capacidad de expresar y manifestar nuestras ideas. Luego, hay personas que tienen un don. Personas que son capaces de provocar en los demás reacciones, pensamientos, distorsionar tus convicciones o tus visiones… Seres humanos que generan campos de fuerza a su alrededor y modifican la gravedad con la influencia de su aura.

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Es imposible imaginarse a Kase.O escuchando hablar a Javier Ibarra. Cuando abandona su medio natural de expresión, Javier es tímido, algo torpe con las palabras, es habitual verle incómodo, impreciso… No parece ser una de las tres o cinco personas del planeta que mejor manejan el castellano… Cuando se trata de acomodarlo entre bases melódicas.

El pasado viernes, Kase.O volvió a manifestar su don tras cinco años de inactividad. Fue dar al play y con el primer scratch ya tenía el vello de punta. Cinco minutos más tarde, no podía borrarme la sonrisa. Kase había vuelto a hacerlo, dejando entrever la dificultad de crear arte cuando todos los ojos están sobre ti esperando para opinar, criticar, ensalzar o atacar. Cuando ese aura mística te eleva a la categoría de mito, debe ser terrible llamarte Javier, levantarte de la cama, bajar a por el pan y al rato recordar que eres la figura más importante del rap en español.

“Mi dentista me preguntó que a qué me dedicaba.
Me dio por decir la verdad, pensó que deliraba.
Miraba el tubo de la anestesia con cara rara,
en el futuro a su sobrina me pidió que le firmara. 
Y mi vecina, que qué tal con la orquesta. Eeeh… Guay, guay…
Cómo explicarle que estoy en la cresta
y que el rap está fuera de control como mi barba 
y que el tema es tu fea mariposa comercial contra mi larva.”

Pura droga sin cortar (Vivir para contarlo, 2006)

Y es que todos los aficionados al rap estamos continuamente esperando a Kase. La rutina de la vida del artista musical medio es, básicamente: grabar disco y después hacer gira para volver después a sacar disco y hacer otra gira. Un proceso que se repite en periodos de dos o tres años y que se convierte en un bucle que exige un nivel productivo que hace del artista un currante de jornadas laborales intensas y productivas.

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Javier hace apología de la vida contemplativa, se declara un “vago fumador bohemio” y dice vivir siempre con poco y dejar que la providencia guíe su camino. Ahí seguramente los caminos de Javi y Kase se cruzan. Esa concepción de la vida se plasma totalmente en su música y en su capacidad para relativizar y tener siempre a mano esa balanza que coloque siempre a la vida y el conocimiento por delante de las cosas que no nos hacen disfrutar, haciendo gala del más absoluto epicureísmo. Para mi, Kase es el paradigma de la ataraxia.

“Yo vivo como si la muerte no existiera. Nada quiero, nada espero, nada llega…”

Trae ese ron (Vicios y virtudes, 2001)

Imagino que, a poco que hayas disfrutado del rap, conocerás a Kase (y a Javier) y habrás disfrutado con cada regalo en forma de canción que nos ha dejado. Si no lo conoces, te invito a que reserves un ratito en tu espacio preferido y tengas una cita con su música.

cd-kaseo-el-circuloEscucha “El círculo”, pinchando en la portada del disco.

Que tengáis un gran lunes lleno de buena música. Y sabed que, si pasas a visitarnos por el estudio, es muy probable que escuchéis al eterno Kase.O.

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