Esa caja de pastas que nunca tiene pastas.

Tienes prisa por salir y tus amigas ya te han enviado 18 mensajes preguntándote dónde estás. Hace 15 minutos que les dijiste que ya estabas saliendo de casa. Pero, como el universo te ama, ha decidido que, justo antes de salir, un botón de tu camisa decida ser libre. Así que corres al mueble, abres el tercer cajón y ahí está tu lata de costura.

Pero no es cualquier lata, no. Es la lata. Ésa que compraste en Navidad, mientras paseabas por el pasillo prohibido (léase ése que está lleno hasta los topes de las tentaciones de Satán) y que estaba repleta de pastas de mantequilla. Mientras la sostenías en tus manos y exclamabas un “¡Ay, pero qué bonita es!” interno, tu voz racional te recordaba que no te gustan las pastas de mantequilla. “Justo al lado están los bombones que vienes buscando.”

Pero ahí está tu lata, llena de agujas, bobinas de hilo y botones huérfanos. Y exacto, no te comiste ni una sola pasta, ni tú ni las visitas a las que intentaste endosarlas. Pero es que la caja era bonita, y ante eso una no puede luchar. Así que acéptalo, eres una victima más del packaging bonito.

Packaging, dícese de esa palabra moderna, como no, extraída de otro idioma, que sirve para designar lo que ha sido de toda la vida de Dios el embalaje de un producto. Y es que suena mejor “packaging” que envoltorio, de la misma forma que suena mejor “marketing” que las mil y una historias que invento para que me compres lo que quiero venderte.

Ahora ya en serio, el packaging es el embalaje (papel, cartón, vidrio…) que contiene el producto con el fin de protegerlo y conservarlo y que, a su vez, sirve de reclamo ante el público. Por lo tanto, no debes tomarte a la ligera el packaging de tus productos (ni el de tus servicios). Será parte fundamental de su éxito.

Y es que la presentación de un producto es muy importante, tanto que el packaging puede hacer que tu producto sea un éxito o un fracaso. Vamos, para que nos entendamos, el packaging es como las fotografías de instagram, si no es lo suficientemente bonito y especial, pasará desapercibido ante tus ojos.

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir nuestro packaging?
  • Vivimos en una era de sobreexposición visual, así que si quieres un packaging que realmente funcione, tiene que emocionar e impregnarse de tu experiencia creativa. Es decir, tiene que ser acorde con tu producto y filosofía de marca. No tiene sentido envolver con un plástico (por muy bonito que sea) una barra de pan artesanal que se ha elaborado en un horno tradicional con masa madre.

panFuente de la imagen aquí

  • Los envases cada vez están más conectados a los sentidos. Ya no sólo deben ser atractivos a la vista, sino también al tacto, el olfato… Un packaging con diferentes texturas, que suma cualidades al producto que contiene y que desprende una fragancia especifica… Ése es un buen packaging para tus productos.

¿Imaginas recibir un paquete de Lucia B en una caja de plástico, sin más gracia que un poco de celo transparente cerrando la tapa?. No, ¿verdad? Recibir un paquete de Lucía es un gustazo para los sentidos. Sus cajas rosas, las cintas de tela que las cierran, la fragancia a lavanda al abrirlas, el papel de seda… Y a eso súmale la tarjetita ilustrada con sus agradecimientos escritos a mano.

Una experiencia post-compra que te cautiva.

lucia bFuente de la imagen aquí 

  • Pero no debemos olvidar las funciones del packaging: contener, proteger, facilitar el transporte, informar y atraer al cliente. Muchas marcas buscan packagings tan innovadores que pierden su funcionalidad. Es en el equilibrio entre el diseño estructural y el gráfico donde reside el secreto.

packaging floresFuente de la imagen aquí

  • La preocupación por el medio ambiente está a la orden del día. Cada vez somos más conscientes del impacto que tenemos sobre nuestro entorno e intentamos minimizar el impacto negativo. Por ello, un packaging que sea reutilizable, que pueda transformarse en otro objeto o que esté realizado con materiales reciclados, logran un valor añadido tanto para nuestro producto como para nuestra marca.
Y, para muestra, la historia con la que comenzaba este post. Porque admítelo, a ti también te hacen ojitos las latas de pastas de mantequilla.

packaging reutilizableFuente de la imagen aquí

  • Tener en cuenta nuestro público objetivo a la hora de diseñar el packaging es también clave. No es lo mismo un producto orientado a los niños, que uno dirigidos a jóvenes o adultos. Aunque conozco yo a más de un adulto que perdió la cabeza con las botellas de agua con forma de princesas Disney.

Por regla general, los diseños se centran en los gustos, las inquietudes de los usuarios a los que se dirigen. De este modo un packaging que pretende atraer a niños, estará lleno de color, mientras que los dirigidos a los jóvenes son reutilizables, dinámicos, ergonómicos o ecofriendly, por ejemplo.

packaging galletasFuente de la imagen aquí

Como puedes ver, lo del elegir un packaging para tus productos es otro quebradero de cabeza más.

Lo que puede parecer una tarea simple, “lo meto en esta caja, le pongo un poco de washi-tape y punto”, debe ser un proceso en el que se estudien y tengan en cuenta muchos factores. Eso se traduce en una nueva actividad, que tú como autónomo orquesta debes desempeñar junto a tu equipo de profesionales (léase tu mismo).

Así que tienes dos opciones, recurre a profesionales (lo más adecuado, of course) o atiende a estas últimas indicaciones. Desde el diseño de producto, se cuida que el packaging cumpla su función de almacenar el producto, protegerlo y ayudar a su transporte, intentando potenciar además los siguientes aspectos:

  • Identidad de marca. Un packaging sin logo es como un niño sin nombre, lo conoces de vista pero nunca puedes llamarlo ni hablar de él con tus amigos. Así que dentro del diseño gráfico del packaging se debe incluir el logotipo de forma atractiva, usar la paleta de colores corporativa y respetar las tipografías asociadas a la marca.
  • Emocionar o morir. Sí, hemos pasado del marketing agresivo, al marketing emocional (recuerda nuestra definición de marketing). Todo ese cambio se ha trasladado también a los envoltorios de nuestros productos. A la hora de diseñar un packaging hay que buscar y potenciar aquellas emociones, sentimientos y valores de los que la marca hace gala.
  • Bonito pero práctico. Es evidente que a la hora de diseñar un packaging, la idea de que sea atractivo y bonito es primordial. Sin embargo, no conviene olvidar que debe contener la información necesaria para el usuario, además de ir más allá y reforzar esa historia que se esconde tras el producto, ya sea de forma gráfica o escrita.

packaging ibericoProyecto de packaging para Ibérico Southern. Proyecto completo aquí.

Bueno, ya no me enrollo más. Cada vez que quiero hacer un post conciso y directo, termino escribiendo el Señor de los Anillos en verso. Pero no os vayáis tan rápido, que no se marche de aquí nadie sin contarnos su opinión sobre el tema.

¿Qué tipo de packaging usáis para vuestros productos? ¿Tienen en cuenta todo lo anteriormente mencionado?

Que luego mi madre me dice que para qué escribo si nadie me contesta. Eso sí, ella entra varias veces para que me venga arriba con las visitas. Y sí, esto cuenta como amenaza :P.

Te esperamos el próximo jueves. Quizás hablemos de blogs, de algún proyecto interesante, de arquitectura… O de cómo florecen las flores en primavera. Pero prometemos que un buen café y unas risas están garantizadas.

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