Design facts. Qué bonito es regatear, cuando lo hace Messi.

Desde el patio del colegio hasta el salón de casa, un amante del fútbol puede pasarse años observando la misma situación: pelota en el suelo, el atacante que la controla, levanta la cabeza, mira al defensor y arranca el movimiento… Una y otra vez. Sin embargo, uno siempre espera ese movimiento que te haga disfrutar al ver cómo se descoloca el defensor, cómo sucumbe al engaño del atacante. Entonces se produce la magia, y al día siguiente, en el recreo, los niños de medio mundo recrearán la jugada hasta que no la puedan olvidar (antes era así, dejadme ser algo romántico).

presupuesto de diseño regatear mintha estudioDescarga nuestro fondo de pantalla – PC / tablet –

Recuerdo el momento en que se produjo la imagen que veis justo aquí abajo. Estaba viendo el partido en casa y no pude evitar cantar el gol como si yo mismo lo hubiera marcado. ¿Cómo debe sentirse Messi después de hacer algo así? Tal vez sea una sensación que la mayoría de nosotros no experimente muchas veces en la vida. Lo que sí experimentamos más a menudo, y más en el mundillo del diseño, por desgracia, es la que hoy denominaré como “Boateng experience”.

presupuesto de diseño regatear mintha estudioLionel Messi, mostrando a Jerome Boateng la belleza del regate.

Y es que, como ya sospecharéis, hoy os traemos una nueva entrega de “design facts”. Este mes, os hablamos de los regates de verdad, esos que existen desde la época de las pinturas rupestres, y no los de Messi.

 – “Hola, soy Menganita y necesito algo para conseguir que mi negocio dé un salto de calidad, voy notando que mis servicios se van especializando y que mis clientes demandan algo más.”

Hasta aquí muy bien, Menganita parece que aún no nos ha dicho la frase mágica. Seguimos conversando con ella para ver cómo podemos ayudarla…

 – “Creo que necesito tener una identidad que represente mejor nuestra filosofía de marca, unos elementos de papelería que mejoren mi relación con mis clientes y una web que me permita llegar a más personas que puedan demandar mis servicios”.

Parece que Menganita lo tiene claro, pero hay misterios en el universo que la ciencia sigue siendo incapaz de descifrar. Por eso, las fuerzas ocultas de la galaxia acabaran apareciendo en escena para hacer a Menganita pronunciar finalmente las palabras…

 – “¡Ah! Y que sea baratito”.

Y ahí está. La frase que esperabas al fin llega. En este caso, el regate no es muy contundente, no te deja sentado. Aún puedes poner media sonrisa, reponerte y seguir la jugada. Sólo era un amago… ¡Qué alivio!

Sin embargo, el regate que te llevará directamente a la “Boateng Experience”, ése que te deja sentado de culo y sin capacidad de reacción, sólo mirando al césped mientras te meten el golazo del año, se produce cuando envías el presupuesto y recibes el correo de respuesta de Menganita.

De antemano, una aclaración rápida. Un presupuesto de diseño no es sólo un precio. No, señoras y señores. Al menos no para nosotros. Al recibir un presupuesto nuestro, Menganita recibe una estimación no sólo de costes, sino también de tiempos, calidades, formatos a entregar, número de revisiones, qué incluye el proyecto y qué no… En definitiva, hacemos que Menganita sepa qué le estamos ofreciendo exactamente para responder a su necesidad.

Y, claro, Menganita te responde al correo…

 – “Perfecto vuestro presupuesto. Te adjunto en el correo otra oferta que me hacen para ver si podéis ajustar un poco vuestra propuesta. Saludos”.

Y ahí te ves, con la cintura rota por el quiebro que te han dado, abriendo un archivo Excel adjunto donde puedes ver la oferta que le han hecho por otro lado a Menganita, donde apenas pone concepto y precio. Ni revisiones, ni formatos de entrega, ni qué incluye exactamente la oferta… Ahí Menganita termina su transformación en Messi. En cambio, tú eres el pobre Boateng, que sospechaba que el regate se le venía encima y al final no supo cómo pararlo.

En resumen, sólo nos queda tomarnos con humor que hemos comido césped. Para nosotros es muy importante hacer ver a nuestros clientes exactamente qué servicios están contratando y cómo. Nosotros pensamos que invertir nuestro tiempo en hacer mejores estimaciones ayuda a definir el proceso de trabajo, aunque a Menganita le seduzca más lanzarse a la piscina en modo balconing.

Nos vemos la semana que viene. Ya os adelantamos que será una semana muy muy especial para nosotros. Sin embargo, tendréis que esperar un poquito para saber por qué. No nos odiéis mucho, ya sabéis que el suspense nos mola. No seríamos tan seriéfilos si no…

Entradas relacionadas

3 comentarios

  1. Veo que es algo generalizado esto del regateo y parece que en las ramas en las que se incluyen procesos creativos mucho más, todo tiende a parecerle al cliente “muy caro” ¿Pensáis que los clientes no llegan a entender este proceso y lo que supone o a supuesto?

    Yo si voy al concesionario de Mercedes, no voy a buscar pagarlo al precio de un Renault… en estas cosas parece que se entiende a la primera.

    Muy interesante el artículo. Me gusta leer cosas del día a día de los negocios.

    Saludos y seguid así!

    1. Hola, Juan Carlos!! Muchas gracias por pasarte por el blog.

      Pues nos has dejado una de las preguntas del millón. La de cafés que hemos tomado y ha salido el tema… Es complicado explicar a un cliente los beneficios de trabajar su marca sin que parezca que le estás vendiendo humo. Nosotros somos muy prudentes con eso, porque un negocio tiene muchas patas, y hacer una buena identidad de marca no asegura nada si el resto de patas no son fuertes.

      Estamos seguros de que hay clientes que sí lo valoran. Y de que cada vez son más. Bien es verdad que es un sector difícil, pero hacer lo que te gusta te hace pagar este precio. Por eso estamos aquí, porque tenemos un optimismo a prueba de bombas (o de Hacienda, como quieras). Cuando topas con esos clientes, este trabajo merece la pena, y te da muchísimas alegrías.

      Por cierto, somos muy fans de tu trabajo en IG 🙂

      Un abrazo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *