Tu workzone ideal no está en Pinterest.

¿Quién no ha suspirado por alguna workzone ideal de esas que pululan por Pinterest? Sí, confiésalo. Cierras los ojos y te ves allí, contestando mails, mientras tomas café y disfrutas de la fragancia de una vela de The Singular Olivia. Entonces abres los ojos y miras a tu alrededor. Ni tu mesa es Pinterest, ni está ordenada y tienes mil mails pendientes, por lo que dedicar 5 minutos a hacerte un té es una utopía. No es que seamos unos pesimistas, somos la mar de realistas.

tu workzone ideal mintha estudio la vie en mintFuente de la imagen

Nos encantaría regalarte esos 5 minutos, pero aún no hemos encontrado la formula perfecta para crear tiempo de la nada (lo seguimos intentando). Pero lo que sí podemos hacer, es darte unos tips para mejorar tu zona de trabajo y así lograr que ese tiempo que pasas buscando cosas por tu mesa, lo puedas dedicar a ese té.

  1. Elige el mobiliario con la cabeza y no con el ojo.

Busca una mesa que se adapte a tus necesidades. Si sólo necesitas un ordenador, con una zona pequeña podrás apañarte. En cambio, si necesitas trabajar con diferentes dispositivos, carpetas o materiales, busca una mesa amplia en la que puedas sentirte cómoda. Aunque no tenga esa línea minimalista que tanto te gusta.

Y por supuesto, busca una silla cómoda. Te lo digo por experiencia. Aquí la erudita se empeñó en usar unas sillas Eames en el estudio. Eran muy monas y quedaban genial con el estilo… Varias contracturas y dolores de rodilla después, las he cambiado por otras que son “canelita en rama” para mi espalda.

Antes de terminar, quiero lanzar un mensaje a las personas encargadas del diseño de las sillas de trabajo (así en general). Por favor, pónganle un poco más de empeño en que sean bonitas, que cuesta la vida encontrar una con la que no te sangren los ojos (fin de la cita).

2. Hazte con un panel desastre.

Cuelga un panel cerca de tu escritorio, si es justo delante de tu mesa mucho mejor, pues siempre lo tendrás a la vista. Puedes usar desde un corcho de esos rancios (con un poco de washitape y pintura lo vas a dejar la mar de mono) a una tabla magnética o una rejilla dorada (ya no es complicado encontrarlas, las tenemos hasta en la sopa).

Eso sí, úsala para algo más que colgar láminas bonitas. Coloca en ella la lista de tareas semanales, la planificación mensual, los post-it que no se pueden perder… En resumidas cuentas, todo aquello que necesites tener a mano y no olvidar. Bueno y tampoco vamos a ser tan estrictos, cuelga alguna foto, lámina o ilustración que te suba el ánimo.

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3. Una mesa ordenada es una mente equilibrada.

No sé a ti, pero a mi eso de tirarme media vida buscando cosas me pone de un mal humor… Montañas de papeles, libretas por doquier, bolígrafos, rotuladores… “Anda mira, debajo de esta carpeta estaba el Tesoro del Carambolo…”

Pues la solución es simple, ordena. Y para ello nada mejor que los contenedores. Busca bandejas para colocar esos papeles que reinan a sus anchas por tu escritorio. Hazte con un organizador de escritorio y mantén a raya todos tus accesorios de trabajo. Coloca cada cosa en su lugar, búscale su espacio de forma que el 70% de la mesa quede libre para que puedas trabajar.

¡Ojo! La mitad de esos cachivaches, figuritas, y cositas cuquis varias que tienes sobre tu escritorio no son necesarias para que realices tu tarea diaria. Elige un objeto decorativo y, si te apetece, cámbialo cada mes. Pero no conviertas tu mesa en la estantería de un todo a cien.

Y muy importante, cada día, al terminar tu jornada, recoge toda la mesa. Archiva aquellos documentos que ya no vayas a necesitar, coloca cada cosa en su lugar y deja la mesa lista para el próximo día. Créeme, cuando llegas y todo está ordenado, empiezas el día con otro humor.

4. Pon fragancia a tu momento hardwork.

Cuando te decía en el primer párrafo lo de la velita de The Singular Olivia, te lo decía por algo. Somos seres sensoriales, y al igual que la temperatura (quién puede teclear con las manos heladas), los olores también condicionan nuestra concentración. Pon una vela o un mikado en tu escritorio, con un olor suave, que te ayude a concentrarte. La mente es muy sabia y finalmente conseguirá unir ese olor a la labor de concentración, y el proceso será mucho más fácil.

5. Iluminación.

Lo sé, tu escritorio apoyado en esa pared queda muy bonito, pero tienes la ventana a tu espalda. Y una vez más, nuestra experiencia nos dice que es mejor colocar la mesa perpendicular a la ventana que terminar usando gafas de culo de vaso por dejarte la visión en tu bonita mesa Pinterest.

No sólo de luz natural vive tu espacio. Hazte con un punto de luz directo, colócalo en tu escritorio o fíjalo a la pared si puedes, pero haz que tu zona de trabajo esté bien iluminada. Esto facilitará que no tengas que forzar la vista y te permitirá bajar el brillo de la pantalla. Así te ahorrarás un par de visitas al oculista.

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6. Y por último, que suene la música.

Trabajar con música de fondo es una auténtica gozada. Hay melodías que activan la mente y fomentan la creatividad. No, no estoy hablando de Maluma. Que, oye, me parece bien que te guste, pero para trabajar no es lo más adecuado.

Busca música que puedas poner de fondo, que no influya en tu capacidad de concentración (con Maluma vas a terminar bailando y lo sabes) y que además te permita camuflar otros ruidos que pueden distraerte (ruido de la calle, tu vecina de arriba con la aspiradora…).

Mira bien tu espacio de trabajo, ¿cuántas de estas consignas te estabas saltando a la torera? Pues manos a la obra. Comienza a ordenar tu espacio y verás como, en poco tiempo, tu productividad aumenta y tu satisfacción ante el trabajo también.

¿Qué os ha parecido esta secuencia de posts sobre organización? Si os parece interesante esta nueva fórmula de organizar los post por temáticas y meses, déjanos un comentario. Venga va, que es gratis.

Nos vemos el próximo jueves, con una nueva temática que esperamos os ayude a seguir mejorando vuestros proyectos. No nos faltéis, que ya os hemos cogido cariño.

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